Puede que no haya trabajo, pero las necesidades sobran. Entonces hay que arreglárselas para conseguir el alimento para la familia. El resultado de esto es una informalidad que durante 2009 se ubicó en 58 por ciento.
De acuerdo con el informe de coyuntura, si se compara el período de mayor caída de la economía, en 1999, con el de mayor auge, en 2007, se observa que la informalidad solo se redujo 2 puntos porcentuales, mientras la economía lo hizo en 12 puntos, situación que refleja la crisis estructural del mercado laboral", plantea el informe.
Al respecto, Luciano Sanín Vásquez, director de la Escuela, explica que este fenómeno tiene tres facetas. Una es la de la supervivencia realizada por la persona que de manera independiente busca sobrevivir con alguna actividad que exige de mucho trabajo y que le reporta muy bajos ingresos.
"Exige poca calificación y en ciertos casos incumplir la ley, por ejemplo, en el uso del espacio público o el no pago de impuestos", dice Sanín.
Adicionalmente están las actividades informales ligadas a cadenas productivas formales. "Uno ve el vendedor de chicles y chocolatinas o de minutos de celular, o las vendedoras directas. Vemos empresarios que aprovechan el bajo costo de la informalidad para sus cadenas de 'comercialización".
El tercer caso es la informalidad asociada a la ilegalidad. "Hay dinámicas económicas ilegales, de contrabando, de piratería, distribución de vicio y como parte de esa cadena hay muchos trabajadores".
El analista opina que cada una de estas expresiones debe ser combatida de forma particular. "Al trabajador de rebusque hay que capacitarlo, darle oportunidades, una unidad económica productiva, acceso al crédito o llevarlo al sector formal".
En el segundo caso, afirma, se tiene que aplicar la responsabilidad social empresarial, "pues las empresas no deberían estar tranquilas con que se use el espacio público y que no haya protección social para quienes distribuyen sus productos, allí también debe haber regulación del Estado". Para Sanín, en el caso de la ilegalidad las cosas se hacen de otra manera. "Primero hay que considerar que acá se persigue y castiga al que vende los cds piratas, no al que tiene una estructura de producción ilegal. El vendedor no lo asiste el dolo, no quiere robarse la propiedad intelectual, ahí el Estado también tiene que dar una oportunidad".
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